Babel – R. F. Kuang

Sinopsis

1828. El Instituto Real de Traducción de Oxford, también conocido como Babel, es la institución mágica más importante del mundo. La magia con plata capaz de revelar significados ocultos perdidos en la traducción que allí se practica le ha otorgado al Imperio británico un poder sin parangón.

Robin, un huérfano cantonés que ha terminado siendo alumno en Babel, se ha dado cuenta de que servir a Babel significa traicionar a su país de origen. Y, a medida que sus estudios progresan, se ve atrapado entre Babel y la misteriosa Sociedad de Hermes, una organización dedicada a impedir la expansión imperial. Cuando Gran Bretaña trate de iniciar una injusta guerra con China motivada por el opio y la plata, Robin deberá decidir si la única forma de lograr un cambio real es la violencia.

¿Por qué lo hemos leído?

Llevaba tanto tiempo en nuestra lista de pendientes que hasta nos da vergüenza. Todo el mundo hablaba maravillas de esta historia, así que os podéis imaginar el pánico que le teníamos. 

Reseña

Cuando empezamos este libro sinceramente no esperábamos encontrarnos con esto. 

Robin se ha quedado huérfano. En ese momento aparece el profesor Richard Lovell, que se lo lleva a Londres para enseñarle lo básico para poder entrar en el Instituto de Traducción de Oxford, Babel. 

Conoceremos cómo son sus estudios a lo largo de esos largos 4 años, y poco a poco, veremos como van surgiendo diferentes tramas políticas, sociales, éticas y filosóficas sin abandonar la gran crítica social donde se tocan temas como el racismo, el machismo, el clasismo, las huelgas obreras, la tecnología y cómo no, el colonialismo. 

Pero es que además, la autora nos presenta una ambientación tan bien descrita que hace que sea muy fácil meterse de lleno en el Londres del siglo XIX, con una atmósfera dark academia de manual (si chicas esto si es un dark academia). 

Tenemos ambiente victoriano académico, sociedades secretas, elitismo y un sistema de magia que además de extremadamente original no es nada fácil, aunque está tan bien explicado y va tan en la mano de la historia, con respecto al poder de las palabras y su traducción, que poco tiene de sistema de magia sino más bien  de una característica más de la historia. Vamos, que os preparéis para un worldbuilding extenso y complejo, y sí, por qué no decirlo, denso. 

Y el ritmo pues bueno, no es ágil, o por lo menos no al principio, pero en parte esa densidad también es necesaria. Hasta pasado el primer cuarto no vamos a entrar en materia, por lo que el inicio puede parecer lento, ya que nos meteremos de lleno en monólogos de los personajes, explicaciones extensas sobre los idiomas, etimologías, traducciones y el funcionamiento de Babel. 

Y a pesar de que la novela no tendría que tenerlo, para nuestra sorpresa nos hemos comido algún que otro plot twist, tampoco vayáis con la idea de que aquí hay giros ni acción por todos los lados, pero es que realmente la historia no los necesita. 

Con respecto a los personajes, tenemos que decir que son uno de los puntos fuertes de esta historia. Robin, Ramy, Victoire y Letty son sumamente complejos y el arco evolutivo de todos es brutal. Y es que una de las cosas que más nos han gustado de los personajes es que no hay nada que sea incongruente, aunque tienen todos cosas en común, todos tienen a la vez sus propios conflictos por lo que sus actos y sus decisiones son totalmente lógicos. 

El final es el que es, y aunque en el último tramo ya sabíamos que iba a pasar, el leer como sucede nos ha dejado impactadas. Es el final que se merece la historia, de hecho, creemos que si hubiera acabado de otra forma nos habría decepcionado. 

Se ve que la autora se ha documentado y así lo hace ver con sus notas de páginas, que dan un mayor contexto a la etimología. Todo lo que se dice o se hace en este libro tiene un trasfondo que hace reflexionar y que hay que masticarlo lentamente. 

Es una historia ambiciosa y contemplativa, con toques de ficción histórica, pero que merece ser leída, ya no por su contexto histórico sino por la crítica que se hace, que a más de uno no le vendría mal el reflexionar sobre ciertas cosas.

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