
Sinopsis
Todo empieza con un juego: algunas noches, en los diez minutos suspendidos antes de que Abuela regrese del bingo, dos hermanas salen a escondidas por la puerta de atrás hasta El Ahorcado un volcán redondo como una panza bocarriba, cuentan hasta tres y corren de vuelta sin mirar atrás. Sin embargo, una noche algo cambia porque una vez traspasado el terreno de una infancia violenta, ¿cómo se mira el mundo?
En un cartón de bingo aparecen quince números, los mismos que las edades de la protagonista a lo largo de la novela, presentes como una mosca o una mariposa revoloteando sobre el título de cada capítulo, y en esos diez minutos suspendidos que dura una partida, todo es posible. Han cantado bingo presenta una familia con un don que se hereda y se sufre, y una historia agreste como el rofe grueso de Lanzarote. Con un lenguaje juguetón y cautivador, cruel y bellísimo, Lana Corujo nos acerca a los silencios y la culpa, las verbenas, las heridas y la magia oscura que solo se teje entre dos hermanas que comparten un secreto.
¿Por qué lo he leído?
Llevaba en mi radar bastante tiempo, y como mi madre también se lo quería leer, ya no tenía excusa para no comprarlo y leerlo, porque claramente tenía que compartirlo y comentarlo con ella.
Reseña
No me gustaría destripar mucho la trama porque creo que es una historia que debéis leer un poco a ciegas. Yo apenas leí nada sobre el libro aunque sabía que tenía buenísimas reseñas, y creo que por ese motivo lo he disfrutado tanto.
Lo único que sabía era que trataba sobre los lazos familiares, el dolor y la culpa, pero es que va de eso y mucho más, porque es una historia con muchísimos matices y tremendamente dura, y sobre todo cotidiana.
Una de las cosas que quiero destacar es que me ha parecido muy original la forma en que está escrito. Los capítulos son cortos, y aunque constantemente saltan temporalmente (para eso cada capítulo tiene un número indicando la edad de la protagonista) esto no ha hecho que sea complejo de seguir la historia, si no que creo que le da aún más fuerza a las vivencias de la protagonista.
Otra cosa que me ha llamado la atención es cómo están escritos los diálogos, algunos en cursiva, subrayado y otros entre corchetes. A mi esto me ha dado la sensación de que depende de cómo esté escrito ese diálogo tiene diferentes intenciones, o por lo menos eso me ha transmitido a mi.
La ambientación me ha gustado mucho, y aunque no he estado en mi vida en Lanzarote, me he podido imaginar un poco como es la vida allí. La verdad es que a pesar de que no hay grandes descripciones, es tan fácil visualizar ese volcán que prácticamente se convierte en un protagonista más.
El ritmo es super ágil, y aunque se puede leer en una tarde tonta, ya que es un libro corto, yo lo he leído a los pocos para saborear bien la historia. Lana escribe de una manera muy bonita y sugerente, y a pesar de la crudeza de la historia saca alguna que otra sonrisilla (aunque alguna lágrima también puede aparecer).
Todos los personajes son sumamente complejos, y al acompañarlos desde la niñez hasta la adultez vamos a ver un arco evolutivo complejo de nuestra protagonista, coherente y reflexivo. Y es que es imposible no recordar a todos los personajes de la historia una vez acabada, y sobre todo, es difícil no empatizar con la narradora.
El final, es simplemente perfecto, reconozco que se me ha hecho corto pero se que si lo hubiera alargado más perdería fuerza. Me ha gustado ver como poco a poco cosas cotidianas que a priori no tenían mucho que ver con la trama acaban uniéndose hasta formar una historia familiar.
Así que ahora simplemente soy una persona pensando en ese volcán con ojos, que llama y a la vez aterra a nuestras protagonistas.
Está claro que me uno a ese gran grupo de fans de la historia, y suscribo cada buena reseña que se ha hecho de este libro. Sin duda es un libro que merece ser leído y que ha llegado a mi quizás en el momento perfecto.



