
Sinopsis
Los dioses adoran jugar con nosotros, los meros mortales. Y, cada cien años, se lo permitimos…
Nunca he gozado del favor de los dioses. Más bien todo lo contrario, gracias a Zeus.
Estoy maldita y trato de pasar desapercibida en la Orden de los Ladrones, con la esperanza de que los caprichosos seres que gobiernan desde el Olimpo no reparen en mí. Algo que no es fácil, porque Zeus es el patrón de mi ciudad, San Francisco. Pero, de algún modo, sobrevivo. Hasta que, una noche, me cruzo con un dios distinto.
El peor dios. Hades.
Por primera vez, el dios del Inframundo va a participar en el Crisol, una competición que los dioses organizan para decidir quién será el nuevo rey que se sentará en el trono del Olimpo. Pero en vez de luchar ellos mismos, los dioses eligen a mortales para competir en su nombre.
Pero, ¿por qué Hades me ha elegido a mí, a una donnadie que además carga con una maldición, como su campeona? ¿Y por qué mi corazón da un vuelco cada vez que dice que soy suya?
No sé si soy un peón, cebo o algo completamente distinto para este oscuro y tentador dios. ¿Cómo voy a saberlo si su mente tiene más secretos que estrellas hay en el cielo?
Hades juega usando sus propias reglas… y la Muerte siempre gana.
¿Por qué lo hemos leído?
Dioses griegos, pruebas, maldiciones, mamarracheo… sinceramente este libro es tan de nosotras que nos sorprende que en la dedicatoria no pusiera para Maria y Ana, se que os gustará ;)
Reseña
Cada cien años, los dioses realizan una competición (El Crisol) para decidir al nuevo rey del Olimpo. Para ello cada dios principal elige a un humano para que luche en su nombre.
Lyra odia a todos los dioses, sobre todo a Zeus que la maldijo al nacer, así que cuanto menos tenga que ver con ellos y más pase desapercibida en la Orden de los Ladrones mejor. Pero todo da un vuelco, porque por primera vez Hades participa en El Crisol y la elige como su campeona.
La ambientación aunque sencilla es muy clara y visual. Si que es verdad que a nosotras una fantasía urbana nos encanta, pero imaginarnos a los dioses por Manhattan ha sido algo que no sabíamos que necesitábamos hasta que lo hemos leído. Funciona a la perfección y no nos ha chirriado nada, así que todo está bien.
La verdad es que la trama engancha desde el principio. La competición y conocer a los dioses ha sido súper entretenido, además, la dinámica de las pruebas hace que la trama esté llena de acción y de misterios porque todo el mundo tiene secretos y estrategias, y la subtrama romántica le da el punch de tensión entre los protagonistas.
Podéis entender que el ritmo es super ligero, y a pesar de ser un libro relativamente largo a nosotras no nos duró mucho. La pluma de la autora es directa y está llena de diálogos que agilizan, y aunque hay partes más narrativas y explicativas, no se nos ha hecho nada pesado.
Hay tantos plot twist como pruebas y personajes, o sea un montón. Aquí solo puede ganar uno, así que sabíamos cuántos empezaban las pruebas pero no teníamos claro cuántos iban a salir de ellas, porque nada es lo que parece y todos tienen sus propias intenciones. Así que sorpresas muchas,aunque no son de estos giros que te quitan la respiración, pero si hacen que no puedas parar de leer.
La verdad es que la protagonista nos ha caído bien, y aunque va de dura y tiene una coraza más grande que el Olimpo, es mas buena que el pan. Del dios del inframundo poco podemos decir, porque si ya éramos fan de Hades en la peli de Disney imaginaros en un romantasy.
Y aunque la subtrama romántica tiene bastante peso, no se lleva el protagonismo, sirve para mantener la tensión y enganchar pero no está constantemente presente así que para nosotras eso ha sido un sí, gracias.
Hay bastantes secundarios, y aunque con algunos no hay mucha interacción la verdad es que todos aportan bastante a la trama aunque a priori no tengan mucha importancia en la historia. Eso sí, si nosotros tenemos que elegir a alguien, no dudamos en elegir al trío infernal: Hades, Caronte y Cerbero (y obviamente Boone) nos han parecido la bomba, y solo queremos ser sus amigas.
A medida que llegábamos al final, no entendíamos cómo iba a acabar para hacer la trilogía, porque todo queda bastante cerrado. Pero el epílogo llegó, y nos dio con toda la mano abierta, y cosas que teníamos claras ya no lo están tanto, dejándonos mucha incertidumbre.
Así que amigas… Os recomendamos encarecidamente que si leéis este libro, tengáis a mano el segundo, porque creernos vais a necesitar cogerlo inmediatamente ya que lo que viene tiene una pinta buenísima.
Y como nosotras somos previsoras, porque no es la primera vez que nos pasa, a pesar de lo mucho que hemos disfrutado de este libro, vamos con pies de plomo porque nuestro peor enemigo no son unas pruebas hechas por los dioses si no nuestras propias expectativas.


