Casa de Cielo y Aliento – Sarah J. Maas

Aviso: La sinopsis y esta reseña puede contener spoilers del libro anterior.

Sinopsis

Bryce Quinlan y Hunt Athalar han salvado Ciudad Medialuna, por fin ha llegado el momento de bajar la guardia y tratar de volver a la normalidad. Para ello, han acordado tomárselo con calma y no empezar su relación hasta el Solsticio de Invierno, si es que antes no incendian la ciudad con su deseo.

Pero todavía no están fuera de peligro. Cuando Bryce, Hunt y sus amigos se ven involucrados en un movimiento rebelde del que no quieren formar parte, se dan cuenta de que tienen que tomar una decisión: callar mientras otros sufren o luchar por un mundo mejor. Y la verdad es que callar nunca se les ha dado bien.

¿Por qué lo hemos leído?

Con el último capítulo de Casa de Tierra y Sangre podríamos pensar que estábamos ante un libro autoconclusivo, ya que todo queda más o menos bien cerrado.

Pero de repente llega el epílogo y casi nos caemos de culo. Esas últimas páginas nos rompieron los esquemas y todo lo que pensábamos quedó reducido a cenizas.

Necesitábamos respuestas y fuimos a buscarlas.

Reseña

Tras lo ocurrido en primavera, nuestros protagonistas viven una aparente normalidad que les permite tomarse la vida con calma.

Pero todo cambia cuando tras algunos sucesos se ven involucrados en un movimiento rebelde que cambiará sus vidas para siempre. La trama principal es la búsqueda de soluciones ante lo ocurrido.

La verdad que descubren les hará cuestionar todo lo que conocían hasta ahora, y para conseguir respuestas tendrán que tomar decisiones que pondrán en peligro las bases de aquello en lo que creían.

Tal vez es nuestra maldición como inmortales. Ver el tiempo como un lujo, un océano interminable.

Todo el mundo tiene secretos; los asteri, los rebeldes, los líderes de cada raza… por eso  las subtramas de los diferentes personajes son tan importantes como la principal.

Es muy interesante cómo al añadir diferentes puntos de vista, entendemos el funcionamiento de las distintas jerarquías que gobiernan en Ciudad Medialuna, y de cómo sus líderes se benefician de los ciudadanos.

Había momentos en que al mezclar tantos personajes con sus historias propias, estábamos a punto de explotar de sobreinformación, pero eso nunca llega a pasar, porque está tan bien escrito y tan dosificado, que el único problema que existe es que queríamos saber todo de todos a la vez.

La ambientación es muy rica, tanto a nivel físico como político.

Puede que estemos en una ciudad contemporánea, pero todo lo relacionado con la normalidad se aleja totalmente de la descripción de sus calles.

La diferencia de los distritos según que raza los gobierna es casi palpable (poco tiene que ver el CiRo con el Mercado de la Carne) El piso de lujo de Bryce no tiene secretos para nosotras y sin duda preferimos vivir en el desorden de casa de Rhun que en el Comitium. 

Gracias a nuevos protagonistas también hemos descubierto sitios nuevos, como las profundidades del río Istros y la gente que allí habita.

Donde las almas cansadas encuentran alivio de su sufrimiento

Y aunque las descripciones de Ciudad Medialuna permiten visualizar el mapa de todo el territorio, lo que nos recuerda que estamos ante un universo amplio y complejo, es la estructura política que Sarah J. Mass se ha sacado de la manga. 

En el libro anterior lo explica de manera genérica pero clara, y en este, amplía mucha más información revelando secretos  de sus líderes. Eso nos hizo entender perfectamente el por qué de su comportamiento y sus decisiones.

El ritmo es adictivo porque cada protagonista tiene su propia trama y TODAS son interesantes.

Nos vuelve a recordar de nuevo a un libro de género policiaco, donde cada uno va recabando pistas por su cuenta  para completar un puzle común que permite entender lo que está pasando. Saber todo lo que les estaba ocurriendo a los distintos personajes hacía que nuestra mente fuera una fábrica de confabulaciones e hipótesis, impidiéndonos despegar los ojos de las páginas.

Y aunque la velocidad de lectura es constante, de cara al final, la historia pega un acelerón que ni un coche de Fórmula 1, haciendo que los últimos capítulos los leyéramos en diagonal en busca de respuestas y explicaciones.

No os vamos a decir si las obtuvimos o no (NO) pero que no puede ser bueno que las pulsaciones vayan tan rápido lo tenemos claro, y que estamos deseando volver tenerlas así, también.

Pero dondequiera que vayas cuando se termine esta vida, Quinlan, allí es donde yo quiero estar también.

Los personajes protagonistas son todos maravillosos. Tienen un carisma y una evolución que va creciendo en cada página que salen.

Sus tramas son muy interesantes, tanto cuando están juntos como cuándo lo hacen por separado. Eso nos ha permitido conocerlos desde diferentes puntos de vista y así poder entender no solo sus motivaciones sino también sus conflictos.

Bryce es una diosa que se merece un templo cada cien metros. No puede ser más valiente, aunque a veces esa valentía le hace ser demasiado temeraria e imprudente. Nos encanta como defiende sus ideas a golpe de descaro e ironía, y la admiramos profundamente por su capacidad de sacrificar sus propios deseos por lo que ella considera correcto.  

Hunt está aprendiendo a ser libre, eso le genera muchas dudas y todas ellas nos encantan. Por todo lo que ha pasado a lo largo de su vida, tiene una visión mucho más realista de lo que está ocurriendo, y por eso, es la voz de la razón durante todo el libro. Su amor por Bryce y por sus ideales son un arma letal para cualquiera que se cruce en su camino. 

Rhun ya nos enamoró en el libro anterior, y este ha reafirmado el por qué. Es el hermano que todas querríamos tener, porque tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Ha sido un placer conocerlo con más profundidad, descubriendo secretos que nos han partido el corazón pero que nos han hecho entender los motivos de sus decisiones. 

Tharion ha sido uno de los descubrimientos que más nos han gustado. Sus conflictos internos le hacen tomar ciertas actitudes que hacían que nos echáramos las manos a la cabeza, pero a nosotras cada vez que salía nos sacaba una sonrisa. Es simpático como él solo, divertido y temerario. Estamos deseando saber muchas más cosas sobre él.

Ithan es otro de los descubrimientos que nos han dejado in love. La verdad es que al principio no le teníamos mucho cariño, porque en el libro anterior es un poco capullo, pero su vida no ha sido fácil, y cuando nos la cuenta, es inevitable no hacerle un hueco en nuestro corazón. Su sentido de la nobleza y lealtad es simplemente admirable.

No quiero vivir en ese mundo si el riesgo de crearlo implica… -«Dilo ya»-. Si implica que nosotros no lleguemos a vivir en ese mundo.

Los personajes secundarios no se quedan cortos. Hay un montón, y todos aportan algo,

Dec y Flyn estarían dentro de nuestro grupo de amigos sin ninguna duda. Con Cormac seguimos sorprendidas aún a día de hoy. El triarii de Sandriel nos ha dado grandes momentos (porque hasta los malos momentos son grandiosos). Celestina es una arcángel un tanto inusual y aun no sabemos qué pensar de ella.

Y sin duda, mención especial a Danika que después de Jesucristo es la muerta que más cunde.

Y si en el libro anterior pensábamos que los malos eran muy malos, en este pensamos que son aún peores. 

Hay diferentes tipos de enemigos. Por un lado están los Asteri, que son los enemigos principales, pero es que por si fuera poco, a parte de ellos tenemos a otros tantos que no hacen más que dificultar la existencia de los protagonistas. Sabine, el Rey de Otoño, La Reina del Río, El Rey del Inframundo, el triarii de Sandriel… ni juntarlos en unos Juegos del Hambre nos parece suficiente castigo para tanto hijo de puta. 

En este libro no hay giros, hay cambios de sentido con más curva que una rotonda. 

No paran de pasar cosas que sorprenden haciendo caer nuestros esquemas mentales una y otra vez. Algunas cosas pudimos predecirlas un poco, pero están tan bien narradas que leerlas fue igual de emocionante que las que no vimos venir, que fueron la mayoría. 

Ha sido un gusto coleccionar gritos y caras de estúpidas durante 800 páginas, la verdad, y no nos avergonzamos al decir que la mayoría de nuestras teorías no le llegan a la suela del zapato de lo que pasa en realidad.

 -Es difícil disfrutar de la libertad si estás muerto.

-No puedo pensar en una mejor razón para entregar mi vida.

Y si hay algo que no nos imaginábamos era el final. Sospechábamos que algo gordo iba a pasar, ¿pero eso?, eso ni de coña.

Ese desenlace no es  apto para personas con enfermedades cardiacas, trastornos de ansiedad o embarazadas. La velocidad que coge la historia es infinita, todo empieza a tener sentido y cuando llegas a la última línea… el mundo se para. 

Y ahí sigue, parado, esperando a que Sarah J Mass deje de jugar con nuestra salud mental y nos diga cuándo va a sacar el siguiente libro, porque necesitamos respuestas, MUCHAS RESPUESTAS.

Y es que este libro nos ha vuelto a sorprender. Hemos estado atrapadas en su mundo desde la primera página hasta la última, admirando a cada uno de sus personajes y disfrutando de todas sus tramas. La incertidumbre que deja es monumental, porque se prevé que lo que está por llegar será algo muuuuuuy grande.

De momento solo nos queda esperar (esperemos que por poco tiempo) y hacer una lista de todas las posibles hipótesis y confabulaciones que nos vengan a la cabeza, que ya avisamos… no son pocas.

Y vosotros, ¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido? Os leemos en comentarios y en nuestras redes sociales.

M.🔵 & A.🔴

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